ANTENA 7 - LAS LAJITAS - ANTA - SALTA
Tres meses después de que dos grandes terremotos seguidos sacudieran Venezuela, la situación en las principales zonas afectadas sigue siendo dramática. Los informes hablan de carestía de agua, problemas en los alojamientos temporales, estancamiento de la actividad económica y una lenta retirada de escombros, como paso previo para la reconstrucción.
"Necesitamos donaciones todavía de alimentos no perecederos, de medicinas y de filtros y pastillas para potabilizar el agua", afirma Susana Raffalli, que trabaja con Cáritas sobre el terreno en La Guaira, la zona más afectada. "Y, por supuesto, aunque sabemos que es difícil, necesitamos donaciones monetarias", añade. Y confirma que la ayuda ha disminuido desde las semanas iniciales.
En eso coincide Lila Vanorio, coordinadora nacional de Comunicaciones de Cruz Roja, para quien eso "pasa en todas las situaciones de desastre". Ella destaca "cuán importante es la participación no solo de las organizaciones humanitarias, sino también los pequeños aportes que hacen ciudadanos, venezolanos de otras partes del mundo y desde otros países, para contribuir con la respuesta y mantenerla en el tiempo, entendiendo que se trata de una tragedia cuyas consecuencias vamos a estar viviendo a largo plazo".
"La respuesta de la Cruz Roja Venezolana está proyectada para 24 meses, con un alcance de 300.000 personas, esa respuesta ha ido evolucionando, y a tres meses ya tenemos más de 6.000 familias atendidas con, por ejemplo, kits de higiene o kits de cocina, para asistir a las personas que lo perdieron todo", detalla Vanorio.
Imagen de uno de los edificios derruidos en La Guaira.Jimmy Villalta/JNA Press/Sipa USA/picture alliance
Mucha gente, además, ha abandonado la zona. Raffalli admite que les falta información, pero supone que se han reubicado en otras regiones. Aunque el inicio del curso escolar ha hecho que mucha gente que se alojaba temporalmente en colegios haya tenido que abandonarlos, han notado que hay sitios libres en los albergues. Sin embargo, las necesidades de ayuda no han disminuido.
Ha habido un incremento de los problemas respiratorios debido a la contaminación por los escombros. "Luego estamos detectando también problemas importantes de salud mental, personas que han quedado con trastornos de ansiedad, personas que fueron amputadas y quedan traumatizadas, y personas que han quedado con duelos, con familias incompletas... o niños en situación de orfandad en las casas hogares", enumera Raffalli desde Cáritas.
"De parte del Gobierno, de la respuesta oficial, hay como un estancamiento, no volvieron a dar cifras de personas fallecidas o desaparecidas", afirma Raffalli. Efectivamente, el número oficial de víctimas mortales sigue siendo de 6.509, la que se dio el día 25 de agosto. La plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela cifra todavía en casi 30.000 los desaparecidos sin localizar. Sin embargo, en ausencia del cadáver, no se puede certificar oficialmente una muerte, por lo que la cifra de fallecidos es sin duda superior.
"Yo creo que la escala tan grande de la destrucción, el tiempo que se han demorado en recoger los escombros y lo ineficiente que fue la recuperación en su momento de personas vivas y luego de cuerpos, esos tres factores juntos, hacen que no puedan saber al final cuántos desaparecidos hubo", afirma Raffalli. "Sé que nos quedaremos sin saberlo, porque esa cantidad de gente que quedó atrapada entre las ruinas fue imposible contabilizarla", lamenta.
Si en las cifras de desaparecidos no hay acuerdo, tampoco en las económicas. Según la revisión de desastres del primer semestre de Munich RE, la mayor reaseguradora del mundo, el terremoto en Venezuela fue "el desastre natural más destructivo" en todo el año. Después de recordar que "miles de personas perdieron la vida", la compañía alemana afirmaba que "según estimaciones preliminares, se espera que las pérdidas totales estén en torno a los 30.000 millones de dólares, incluyendo pérdidas aseguradas de menos de 1.000 millones de dólares".
"Hay diversas metodologías para estimar los daños causados", explica Alberto Martínez, economista de la Universidad Simón Bolívar desde Caracas. Para él, más fiable que las estimaciones de las aseguradoras es la realizada por Naciones Unidas, en colaboración con el Gobierno venezolano y otras instituciones internacionales, en su Evaluación de Necesidades Post-Desastre (PDNA, por sus siglas en inglés), cuyos resultados se presentaron la semana pasada. Cifra las pérdidas en 14.831 millones de dólares y, más importante todavía, en hasta 21.000 millones las inversiones necesarias para la reconstrucción.
Para Martínez, cierta reactivación económica llegará a la zona tan pronto como se puedan reabrir las playas. "El estado La Guaira vive básicamente del turismo, de Caracas principalmente, y de los movimientos del aeropuerto, que, por cierto, es una de las estructuras que quedaron muy afectadas y que ahora pusieron a funcionar, pero prácticamente como una carpa", explica. Sin embargo, la reconstrucción no va a depender de la economía local.
"Yo lo ligaría a lo que suceda con el petróleo en Venezuela, porque el país sigue siendo principalmente un país petrolero y la inversión que tiene que hacer ahí el Gobierno es significativa", explica. Sin elevar la producción de petróleo, difícilmente se van a poder acometer los costes de la reconstrucción. Y eso no va a ser de la noche a la mañana. "Yo diría que es cuestión de mediano plazo", augura, sin especificar cuántos años.
Además, Martínez descarta que se vaya a reconstruir La Guaira tal como estaba. "Sí se va a recuperar, pero tendremos un paisaje diferente", afirma. Y recuerda que, en la capital, "a raíz del terremoto de 1967, se cambiaron las normas sísmicas: los edificios más nuevos no sufrieron mayor daño, la mayoría de los que se cayeron, en junio en el caso de Caracas, fueron edificios previos a ese año".
Para el geofísico Raúl Estévez, sin embargo, hubiera bastado que se cumplieran las normas actuales para evitar el desastre en La Guaira. "Estoy muy afectado como especialista por lo que pasó y por tener una seguridad muy precisa de que todo esto que pasó pudo haberse evitado", lamenta. No solo había venido alertando de la posibilidad de que se produjera un terremoto, sino que con las medidas adecuadas se habrían evitado sus efectos más devastadores.
¿Qué se puede hacer para evitarlos en el futuro? "El problema más grave que tenemos no es tanto adquirir el conocimiento, que seguimos precisándolo, sino lograr que regrese el Estado de derecho al país", afirma. La corrupción, el incumplimiento y la desidia institucional son causantes directos de la catástrofe. "La Misión Vivienda del Estado, que tenía que ser la encargada de construir viviendas para la gente más necesitada, se trajo casas prefabricadas de zonas donde no hay terremotos, como Bielorrusia, y llenó manzanas de edificaciones que se cayeron completas", pone como ejemplo.
Y advierte: "De acuerdo a las leyes actuales, tienen nombres y apellidos los responsables, los que dieron los permisos para construir en sitios donde no debía construirse o con viviendas que no eran las apropiadas". Pero esa lista, como la de las víctimas mortales, probablemente quedará también incompleta.
No dejes que el algoritmo oculte las noticias. Si confías en este sitio para obtener información verificada, por favor, dedica un momento a seleccionarnos como tu fuente preferida en Google: por favor, haz clic aquí y marca el casillero o pulsa el botón de DW.com para ver siempre nuestras noticias verificadas en tus preferencias.
(rml)