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Doctrina "Donroe": Trump presiona a Brasil antes de las elecciones

2026-09-24 16:02:30 - MUNDO

Bajo la égida de la doctrina Monroe, el Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos ha estado impulsando a la ultraderecha hacia las urnas y tejiendo alianzas con sus gobiernos en todo el continente, en el marco de la llamada doctrina "Donroe". También en Brasil, el intervencionismo ha dejado de ser una especulación para convertirse en realidad, señalan analistas consultados por DW, en el contexto de las venideras elecciones presidenciales de octubre.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el martes (22.09.2026), el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a aludir al tema, sin mencionar a Trump por su nombre. "En un contexto de renovadas tentaciones hegemónicas" en América Latina y el Caribe, "Brasil no pertenece al patio trasero de nadie", afirmó, antes de criticar la "injerencia extranjera en los procesos electorales" y la "división del mundo en zonas de influencia".

Si el senador Flávio Bolsonaro resultara electo, EE. UU. contará en Brasilia con otro socio ideológico en la región, tras haber apoyado las victorias de sus aliados en Colombia, Honduras y Argentina. Una de las hipótesis más comentadas es que, de lo contrario, EE. UU. podría impugnar los resultados de las elecciones brasileñas.

La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), ya anticipó el riesgo crítico de una interferencia electoral por parte de EE. UU., en un informe enviado al Gobierno y al Tribunal Electoral, según el diario Folha de São Paulo.

"Trump ya está adoptando una postura de confrontación hacia el Gobierno de Lula, mientras que figuras de su propio Gobierno, e incluso él mismo, aparecen junto la familia Bolsonaro", afirma Pedro Telles, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas (FGV). "Es probable que esta situación se agudice a medida que se acerque la segunda vuelta".

También el Instituto Vladimir Herzog, organización en pro de la democracia y los derechos humanos, envió cartas de alerta a las autoridades en Brasilia y al secretario general de la ONU, António Guterres.

El senador Flávio Bolsonaro visitó la Casa Blanca en mayo, tres días antes de que Estados Unidos clasificara a grupos criminales brasileños como terroristas.Instagram/@FlavioBolsonaro

La administración republicana en Estados Unidos ha intensificado la presión sobre Brasil desde el año pasado: impuso aranceles comerciales; calificó a ciertos grupos criminales de "terroristas" y acusó al país de no combatirlos; aplicó sanciones contra ciudadanos presuntamente vinculados a la organización criminal Primeiro Comando da Capital (PCC), así como contra autoridades y sus familias; y se desvió del procedimiento diplomático para nombrar un embajador en Brasilia.

Doce meses antes de las elecciones brasileñas, la Casa Blanca aprovechó las negociaciones arancelarias para pedirle al Palacio de Planalto que garantizara la participación de "disidentes políticos". Sin embargo, esta exigencia fue desestimada y se mantuvo en secreto hasta la semana pasada, cuando fue revelada por el periódico Estado de São Paulo.

Ahora bien, "si Estados Unidos decide intervenir, podría hacerlo claramente para maximizar las posibilidades de Flávio Bolsonaro", afirma Dov H. Levin, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Hong Kong. "Pero solo lo sabremos con certeza unos días antes de las elecciones. Durante el segundo mandato de Trump, se produjeron varias intervenciones de última hora".

Según informes, Washington está considerando una nueva ronda de sanciones de cara a la primera ronda de votación contra el juez Alexandre de Moraes, un potencial enemigo de los partidarios de Bolsonaro. El año pasado, Estados Unidos acusó al hoy ministro del Tribunal Supremo Federal de Brasil de llevar a cabo una "caza de brujas" contra Bolsonaro.

Cuestionar la integridad de las elecciones es una estrategia que ya están ensayando tanto los partidarios de Bolsonaro, en especial con campañas contra la votación electrónica en Brasil, como los partidarios de Trump.

El clan Bolsonaro tiene la costumbre de utilizar diplomáticos extranjeros para denunciar, sin fundamento, el sistema electoral brasileño, en un aparente intento de internacionalizar su propia agenda. Esa conducta hizo que Jair Bolsonaro fuera condenado por la Justicia y quedara inhabilitado para postularse a cargos públicos.

Durante su presidencia, Jair Bolsonaro acercó a Brasil a Estados Unidos, al alinearse ideológicamente con el Gobierno republicano.Chris Kleponis/CNP/MediaPunch/picture alliance

Jennie Lincoln, directora de la misión de observación que el Centro Carter enviará a Brasil, señala que la conversión de las disputas electorales en una estrategia política ha puesto en riesgo la democracia en toda América Latina. La organización estadounidense es una de las que contará con expertos para evaluar la transparencia de las elecciones, al igual que la Unión Europea (UE) y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

"Si alguien quiere cuestionar el sistema electoral, necesita pruebas que puedan ser verificadas, no solo políticamente, sino también tecnológicamente", afirma. El expresidente izquierdista Gustavo Petro también cuestionó la derrota de su partido en Colombia en agosto.

Sin embargo, incluso una posible impugnación de los resultados de las elecciones en EE. UU. no implica consecuencias predecibles en Brasil. Por ahora, los intentos de Trump no han logrado evitar el encarcelamiento de Bolsonaro, y Lula ha convertido la presión estadounidense en un tema central de su campaña, señala el politólogo Oliver Stuenkel, de la Universidad de Harvard y la Fundación Carnegie para la Paz Internacional en Estados Unidos.

"El patrón no son las operaciones secretas, sino las intervenciones abiertas, con amenazas en las redes sociales", añade Stuenkel, quien prevé que el republicano podría replicar en Brasil la estrategia que resultó exitosa en otros países latinoamericanos.

La bravuconería presidencial demuestra, como mínimo, ser efectiva para movilizar a la ultraderecha, incluso con influencers que aplauden una ofensiva de Trump contra las instituciones brasileñas.

Por otro lado, los especialistas señalan los peligros que esto representa para la soberanía nacional y la salud de la democracia brasileña. "Cada país y su pueblo deben tener plena autonomía y libertad para decidir su destino", afirma Telles. "Y ningún país busca interferir en las elecciones de otro sin, detrás de ello, querer defender sus propios intereses".

Un estudio de Levin indica que EE. UU. actuó para influir en 128 elecciones en todo el mundo entre 1946 y 2014. Del total, 39 tuvieron lugar en América Latina.

Según el investigador, los gobiernos tienen una probabilidad significativamente mayor de cooperar con EE. UU. si fueron impulsados al poder por la Casa Blanca; por ejemplo, alineando sus votos a nivel internacional o firmando acuerdos favorables a los intereses estadounidenses.

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(cp/rml)

Fuente: dw.com