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EEUU desvía 177 M de ayuda humanitaria a financiar grupos ultraconservadores en Europa, África y América Latina

2026-10-04 09:03:30 - MUNDO

Según fuentes consultadas por el periódico The Guardian y la cadena CNN, Estados Unidos habría destinado casi 177 millones de dólares de su principal fondo de apoyo a los derechos humanos a una lista de causas afines al trumpismo en Europa, África y América Latina.

En concreto, hablamos de 43 subvenciones que suman 176,9 de los 205 millones que el Congreso había asignado al Fondo de Derechos Humanos y Democracia del Departamento de Estado. El dinero tenía que quedar asignado antes del 30 de septiembre, último día del año fiscal, o se perdía.

La partida más abultada, 40 millones, irá a un consorcio encabezado por la Fundación de Recuerdo a las Víctimas del Comunismo, una asociación anticomunista creada en 1993 cuyos contratos con el Departamento de Estado en los últimos cinco años no llegaban ni a los 100.000 dólares.

Entre sus dirigentes figura Andrew Bremberg, exasesor de política interior de Donald Trump en la Casa Blanca.

Aparte, hay un millón para "Contrarrestar el lawfare y la censura en Brasil", proyecto dirigido contra el Tribunal Supremo Federal, dos millones para redes de alerta que protejan a los cristianos de Nigeria, apoyo a un grupo que defiende los derechos de los afrikáneres blancos de Sudáfrica y tres millones para la Jobs Foundation de Matthew Elliott, que dirigió la campaña Vote Leave del Brexit.

Otro programa, "Promoción de los aliados de la civilización occidental", reserva dos millones para grupos de Polonia, Eslovaquia, la República Checa, Hungría y los Balcanes, y excluye a quienes suscriban "relatos de los derechos humanos ideológicamente instrumentalizados, como la ideología de género".

Hasta ahora, este fondo financiaba sobre todo a disidentes y activistas en dictaduras o democracias muy limitadas. La senadora demócrata por Nuevo Hampshire Jeanne Shaheen ve en el giro "un despilfarro de recursos" que "socava los valores estadounidenses y nuestras relaciones con socios democráticos, incluidos los aliados en Europa".

El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, replicó que nunca pedirán perdón "por defender la civilización occidental, oponernos a la censura o poner fin a la era de la migración masiva".

Las primeras críticas han llegado de Brasil: la Abogacía General de la Unión pidió el jueves a la Policía Federal y a la Fiscalía General que investiguen la subvención, y recordó que la Constitución prohíbe que gobiernos extranjeros financien la actividad política.

Lula da Silva en campaña. | Source: Reuters

La denuncia llega a dos días de que los brasileños voten en la primera vuelta de unas presidenciales que enfrentan a Lula da Silva con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado por intentar un golpe de Estado.

El día anterior, la Administración Trump había comunicado al Congreso que desviaba 52 millones de dólares de ayuda militar aprobados para Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak hacia Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, pese al intento de bloqueo de los demócratas.

Detrás de buena parte de estas ayudas está Samuel Samson, de tan solo 27 años y ya subsecretario adjunto en la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, que es la que reparte este dinero.

En mayo de 2025, Samson describió Europa en el blog oficial del departamento como un "foco de censura digital, migración masiva y restricciones a la libertad religiosa".

Un enfoque que la Estrategia de Seguridad Nacional que Trump firmó en diciembre de ese año convirtió en doctrina: Europa se estaría enfrentando a un "borrado civilizacional" y solo los "partidos patrióticos europeos" podrían salvarla.

Donald Trump durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) celebrada en Florida. | Source: Reuters

Estos partidos tienen su gran punto de encuentro en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), nacida en 1974 como cita anual de la derecha estadounidense.

Su edición húngara, organizada por el Centro de Derechos Fundamentales, un laboratorio de ideas afín a Viktor Orbán, reunió en Budapest el 21 de marzo a la líder de AfD, Alice Weidel, con el propio Orbán, Javier Milei, Santiago Abascal, Geert Wilders, Herbert Kickl, Eduardo Bolsonaro, el primer ministro georgiano, Irakli Kobakhidze, y Matt Schlapp, presidente de la organización que celebra la CPAC en Estados Unidos.

El 7 de abril, cinco días antes de las elecciones húngaras, el vicepresidente J. D. Vance llegó a decir en un mitin en la capital: "Tenemos que conseguir que Viktor Orbán sea reelegido como primer ministro".

Sin embargo, Orbán perdió el poder el 12 de abril tras dieciséis años. El partido Tisza, de Péter Magyar, obtuvo el 53,2% del voto popular y 141 de los 199 escaños, una mayoría de dos tercios, con la participación más alta desde la llegada de la democracia.

Para entonces, en la CPAC estadounidense, reunida a finales de marzo en Grapevine (Texas), ya se había dejado ver otra grieta dentro de la llamada "derecha alternativa": la guerra de Irán y la alianza con Israel fueron objeto de polémica, con Tucker Carlson como referente de los escépticos.

También hay en este movimiento un componente religioso, al menos en apariencia. A finales de octubre de 2025, Trump declaró a Nigeria "país de especial preocupación" por la supuesta persecución de cristianos y, el día de Navidad, ordenó bombardear campamentos del Estado Islámico en el estado de Sokoto.

El Gobierno nigeriano niega que exista un genocidio cristiano y el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, recordó en la ONU que "las primeras víctimas de Boko Haram son musulmanes, no cristianos".

En Brasil, donde los evangélicos son ya el 29% de los mayores de 16 años, Flávio Bolsonaro —convertido a la fe en 2024— lidera en ese electorado con un 46% frente al 27% de Lula, según la encuesta de Quaest del 28 de septiembre.

John F. Kennedy creó en 1961 la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para disputar a la Unión Soviética la influencia en el mundo en desarrollo. En el año fiscal 2023, dicho organismo gestionaba más de 40.000 millones de dólares.

Marco Rubio confirmó en marzo de 2025 la cancelación del 83% de sus programas y la agencia dejó de funcionar como tal el 1 de julio de ese año. Ese dinero sostenía sistemas sanitarios, observación electoral, medios independientes y oenegés locales, pero, sobre todo, reafirmaba la dependencia de esos países respecto a Estados Unidos.

El mejor ejemplo era la cadena de radio, La Voz de América, que llegaba a casi 360 millones de personas cada semana en unos 50 idiomas, y Radio Free Asia, el único medio independiente del mundo en lengua uigur.

Las manos de Xi Jinping y Donald Trump en la cumbre del G20 celebrada en junio en Osaka, Japón. | Source: Reuters

Ambas quedaron prácticamente desmanteladas en 2025 por la Agencia de Medios Globales, bajo la dirección de Kari Lake.

Vista la situación, Pekín no tardó en moverse: la radio estatal china ocupó decenas de frecuencias que antes usaba Radio Free Asia, según informó The Washington Post en octubre de aquel año.

Aunque Radio Free Asia ha retomado parte de su actividad, su portavoz, Rohit Mahajan, afirmó esta primavera que solo cuenta con la mitad de la plantilla que tenía antes de los recortes.

El Gobierno de Xi Jinping no se ha quedado ahí. En 2022, el Partido Comunista Chino aportó 40 millones de dólares —la misma cifra que Washington entrega ahora a su consorcio anticomunista— para levantar la Escuela de Liderazgo Mwalimu Julius Nyerere en Kibaha (Tanzania), su primera escuela política fuera del país.

Allí, profesores vinculados a las escuelas del PCC enseñan disciplina partidista, métodos anticorrupción y el pensamiento de Xi a cuadros de los partidos que gobiernan Angola, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabue.

A ello se suman los viajes de estudio a China que el departamento internacional del partido organiza cada año para cientos de dirigentes africanos.

Rusia, por su parte, prefiere centrarse en la seguridad y la propaganda. En el verano de 2025, Yevgeni Primakov, director de Rossotrudnichestvo, la agencia rusa de cooperación cultural, anunció que Moscú preparaba una ayuda exterior con "un formato análogo a USAID".

En el Sahel, el Africa Corps, heredero del grupo Wagner bajo control directo del Ministerio de Defensa ruso, mantenía a mediados de este año entre 2.000 y 2.500 efectivos en Mali y acaba de ayudar a la junta de Níger a sofocar un motín, la primera vez que interviene para salvar a un régimen africano de una rebelión interna.

Mientras tanto, RT y Sputnik ocupan el espacio que dejaron los medios franceses y estadounidenses suspendidos por las juntas militares.

Cuando Trump publicó su estrategia de seguridad en diciembre, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que "los ajustes que vemos se corresponden en muchos aspectos con nuestra propia visión".

Era la primera vez que Moscú elogiaba con tanto entusiasmo un documento así. En Budapest, Vance alabó a Orbán por no renunciar a la energía rusa barata, y el georgiano Kobakhidze presumió de haber aprobado en 2024 una ley de agentes extranjeros similar a la rusa y de haber suspendido hasta 2028 las negociaciones de adhesión a la Unión Europea.

La primera consecuencia de esta política errática es que Pekín supera ya a Washington en las encuestas de popularidad. En el sondeo de primavera del Pew Research Center, publicado en julio, China aparece mejor valorada que Estados Unidos en la mayoría de los 36 países estudiados, algo inédito en dos décadas de mediciones.

De hecho, Washington solo conserva la ventaja en seis. En los 17 países de renta media de la muestra, no hay ninguno en el que la gente entienda que China se entromete en los asuntos de otros más que Estados Unidos.

El Índice de Percepción de la Democracia, publicado en mayo por la Fundación Alianza de las Democracias sitúa la imagen neta de Estados Unidos en -16 puntos, por debajo de Rusia (-11) y de China (+7).

La segunda es puramente práctica y preocupante: el Instituto V-Dem, de la Universidad de Gotemburgo, contabilizó en su informe de marzo 92 autocracias frente a 87 democracias, con el 74% de la población mundial viviendo bajo regímenes autocráticos.

Asimismo, rebajó por primera vez a Estados Unidos de democracia liberal a democracia electoral. Freedom House registró, además, en 2025 el vigésimo año consecutivo de retroceso de las libertades en el mundo: 54 países empeoraron y solo 35 mejoraron.

Estados Unidos perdió tres puntos y se quedó en 81 sobre 100, con un descenso acumulado de doce puntos desde 2005.

Fuente: google.com