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5 mitos sobre el testamento en México que debes dejar de creer (2026)

2026-09-30 14:53:30 - MUNDO

Hablar de testamentos suele asociarse con personas mayores, enfermedades o grandes patrimonios. Sin embargo, dejar por escrito qué se quiere hacer con los bienes y derechos después de la muerte no necesariamente depende de ninguna de estas condiciones.

Los expertos apuntan que existen varias creencias relacionadas con el testamento que, aunque son erróneas, terminan por alejar a las personas de realizar este trámite fundamental en la planeación patrimonial.

"Muchas veces tenemos otra idea falsa: que el testamento es para morirse, y la realidad es que no. Es un documento que puede otorgarse desde los 16 años y, cada cierto tiempo, vale la pena recapacitar si lo que dije hace cinco o 10 años sigue siendo útil o no", afirmó Adrián Moreno Rivera, miembro del Colegio de Notarios de la Ciudad de México y titular de la notaría 126 de la capital.

Esto deriva en una baja cultura testamentaria: menos del 7% de la población nacional tiene un testamento, según el Congreso de la Ciudad de México. Del total de documentos, 23% se concentra en la capital.

Una de las ideas más duraderas es que para hacer este documento es necesario esperar a la vejez. "El testamento es para todos. Inclusive en algunos estados, los adolescentes de 14 años ya pueden otorgarlo", mencionó Santiago Pérez Zaragoza, vicepresidente de la Comunidad Jurídica de México (Cojurmex). El promedio nacional mínimo está en 16 años.

De la misma manera ocurre cuando se relaciona el testamento con estados de salud delicados, cuando la vida del testador ya está comprometida. Los especialistas mencionan que no se necesita llegar a este extremo. La recomendación es que se realice cuando la persona está sana y puede expresar con claridad su voluntad.

"Cuando uno está sano es el mejor momento porque el testamento se otorga con paz, con tranquilidad", explicó Moreno Rivera.

La razón para considerar el testamento no depende de la edad ni de la salud, sino de la posibilidad de dejar establecida la voluntad sobre aquello que la persona quiera transmitir después de la muerte.

Ante la falta de testamento se tiene que demandar una sucesión testamentaria.Pixabay